¿Sabes bien lo qué significa? ¿Conoces qué es la competencia intercultural?
Empecemos por el principio. ¿Qué significa cultura? Según la RAE, entre sus diferentes acepciones, la palabra cultura hace referencia a un «conjunto de modos de vida y costumbres, conocimientos y grado de desarrollo artístico, científico, industrial, en una época, grupo social, etc.», así como a un «conjunto de las manifestaciones en que se expresa la vida tradicional de un pueblo.» Para la UNESCO, «la cultura puede considerarse actualmente como el conjunto de los rasgos distintivos, espirituales y materiales, intelectuales y afectivos que caracterizan a una sociedad o un grupo social» (Conferencia Mundial sobre las Políticas Culturales; México, 1982).
De esta forma, existen tantas culturas como modos de vida hay. No hablamos de diferencias marcadas por la geografía, ya que dentro de una misma región se pueden y así se dan, multitud de culturas con distintos orígenes y evoluciones.
La interculturalidad hace referencia a un proceso de interacción en el que personas con diversas culturas dialogan y comparten un espacio de convivencia basado en el respeto y el enriquecimiento mutuo.
Se refiere a la presencia e interacción equitativa de diversas culturas y a la posibilidad de generar expresiones culturales compartidas, a través del diálogo y del respeto mutuo.
Convención de la Organización de las Naciones Unidas sobre la Protección y la Promoción de la Diversidad de las Expresiones Culturales.
En un mundo tan globalizado como el actual, la interculturalidad cobra importancia para hablar de una convivencia pacífica y libre de conflictos generadores de violencia.
Es incuestionable que las diferencias pueden dar lugar a conflictos. Pero, ¿Es el conflicto algo negativo? En sí, podemos afirmar que no lo es, pero es importante que una sociedad disponga de los medios adecuados para reconocerlo y resolverlo. Un conflicto no resuelto es fuente de procesos violentos y sociedades fracturadas.
La Educación para la Ciudadanía Global pone el acento en la educación para la construcción de una ciudadanía informada, sensible, comprometida y activa con las causas globales, de modo que entiendan la interdependencia y las relaciones de toda la sociedad global. Entre otras sensibilidades, supone formar a ciudadanos en competencias interculturales.
¿Y qué es la competencia intercultural?
Podemos definirla en base a tres elementos:
- Partir de la toma de conciencia de la pluralidad existente en un territorio.
Reconocer la existencia de distintas culturas en nuestro entorno es el primer paso para entender las relaciones que se dan entre las mismas. La diversidad no atiende necesariamente a aspectos geográficos y en un mismo territorio puede darse una alta diversidad como consecuencia de una larga convivencia de culturas que han evolucionado en paralelo y por la llegada de nuevas poblaciones procedentes de distintos lugares. Actualmente la globalización y la mayor facilidad en las migraciones, ha supuesto una aceleración en los procesos de diversidad cultural que viven las sociedades y la multiculturalidad de las mismas.
Multiculturalidad es la existencia de varias culturas que conviven en un mismo espacio físico, geográfico o social. La diferencia respecto al término interculturalidad estriba en que no nos habla del tipo de relación que se da entre esas culturas, si no, de la coexistencia de ellas.
- La valoración positiva de la diversidad.
Entender la diversidad cultural como enriquecimiento a nivel individual y colectivo supone partir de una concepción positiva de la diversidad y superar la barrera de la superioridad de determinadas culturas. La presencia de grupos mayoritarios y minoritarios en una sociedad suele conllevar a unas relaciones de poder en las que la cultura de la mayoría es socialmente aceptada y en cambio, la de la minoría es degradada. Una actitud positiva implica reconocer las aportaciones de las minorías al conjunto de la sociedad y el desarrollo de una actitud abierta por parte de la mayoría.
- El reconocimiento de la conflictividad potencial de la diversidad, y de la oportunidad de cambio y mejora que esto supone.
Como ya anunciamos antes, la diversidad puede ser fuente de conflictos. Sin embargo, el conflicto en sí mismo no tiene por qué ser algo negativo y puede ser generador de cambios y desarrollo de las sociedades.
En Nawat estamos convencid@s de que la diversidad cultural es riqueza. Creemos en una educación intercultural que apueste por una ciudadanía sensible con la diversidad cultural y capaz de convivir en un entorno multicultural en base al respeto y el enriquecimiento mutuo. Es imprescindible la formación de niñ@s y jóvenes capaces de comprender los problemas que afectan a nuestra sociedad, analizar y valorar las informaciones que cada día nos llegan e intervenir para defender los principios democráticos y la igualdad de todos y todas.